El Tratado como solución a la impunidad de transnacionales y otras empresas

Hoy día comenzó el segundo periodo de sesiones del Grupo de Trabajo sobre las Empresas Transnacionales y Otras Empresas con respecto a los Derechos Humanos en la sede de Naciones Unidas en Ginebra.

La apertura fue realizada por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra-ad Al Hussein, quien felicitó a los componentes del grupo por el trabajo completado hasta ahora y animó a que se continúen con las deliberaciones apropiadas para llegar a un acuerdo. Posteriormente, se nombró por segunda vez a la Presidenta Relatora, la Embajadora María Fernanda Espinosa Garcés de la Republica de Ecuador, quien recalcó la suma importancia de crear un instrumento internacional jurídicamente vinculante, cuyo objetivo fue aprobado en la resolución del Consejo de Derechos Humanos 26/9 del 2014, para completar los vacíos existentes en esta área.

La agenda de trabajo se aprobó sin objeciones por ninguna de las partes dejando así la atmósfera en calma.

Habría que destacar la alta participación de países latinoamericanos quienes apoyaron la creación de un instrumento jurídicamente vinculante, para que así se pueda llevar a cabo la rendición de cuentas y la reparación de las victimas. Algunos de los estados se mostraron muy apegados a los principios rectores de Naciones Unidas como complementos fundamentales a la hora de eliminar las brechas y desigualdades.

Una de las intervenciones más esperadas fue la del distinguido delegado de la Unión Europea, puesto que su apoyo no quedó claro en el primer periodo de sesiones, sin embargo confirmaron su colaboración teniendo en cuenta que no se opera desde un vacío jurídico sino que se dispone de los principios rectores de Naciones Unidas y que cualquier nuevo instrumento debe ser inclusivo tomando como base a éstos. Otro de los aspectos que destacó fue la importancia de que se tomen en consideración las voces de la sociedad civil y de los defensores de los derechos humanos y por último que las discusiones no deberían limitarse a las transnacionales sino a todo tipo de empresas incluyendo las nacionales y locales.

Llamó la atención el apoyo de China y Rusia aunque esta última con algunas reservas y la protesta llevada a cabo por numerosos miembros de la sociedad civil saliendo de la sala durante la intervención oral de Brasil.

Las posturas de las diferentes organizaciones de la sociedad civil fueron bastante regulares y todas ellas priman los derechos humanos frente a las inversiones y proyectos empresariales. Se introdujo la perspectiva de género y la inclusión de los defensores de los derechos humanos. Recomendaron la creación de un mecanismo de supervisión y reparación enfocado en las víctimas. Hicieron referencia a la existencia de victimas individuales frente a comunidades afectadas.

Para concluir, varias de las organizaciones de la sociedad civil expresaron su desacuerdo con la participación de empresas durante las negociaciones del acuerdo a diferencia de algunos estados que creen pertinentes los insumos del sector privado.

Carolina Pardal Belinchon.